Cuentos de tranco corto

SILENCIO, ESTÁN LLAMANDO…

Abro la ventana temprano por la mañana y el aire fresco comienza a entrar. Un rato después, los muebles empiezan a crujir. La antigua biblioteca, el gastado escritorio, el ruinoso sillón.

—¿Cuándo vas a cambiar esos trastos viejos? —insiste mi esposa al escuchar los pequeños estampidos.

Sólo yo sé que están aquí, libres otra vez. Busco tranquilo el cuaderno de notas, sabiendo que todos esos conocidos fantasmas volverán a ayudarme en la labor.

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