DEFRAUDADOS OTRA VEZ
Ha pasado ya un buen tiempo. Son varios los meses y somos muchos. Hemos esperado y esperado día tras día. Nos hemos juntado en grupos para eso, pero nada. Sólo han aparecido los mismos síntomas. Leves, nada graves. Por las noches me quedo despierto y atento; muy atento. Pero nada. No siento ninguna voz interior que me empiece a ordenar cosas, que me obligue a hacer algo que no quiero… Ya no se puede confiar en nada ni en nadie. ¿Dónde están los nanochips que nos iban a poner con la vacuna?
