ÁNIMA EN UNO
—Yo pongo las manos —propuso el panadero.
—Yo, las piernas —afirmó el futbolista.
—Yo, la cabeza —aseguró el filósofo.
—Yo, las alas —dijo el poeta.
Y los cuatro comenzaron a volar.
ÁNIMA EN UNO
—Yo pongo las manos —propuso el panadero.
—Yo, las piernas —afirmó el futbolista.
—Yo, la cabeza —aseguró el filósofo.
—Yo, las alas —dijo el poeta.
Y los cuatro comenzaron a volar.