El desamparo y la ley
Son todos unos chorros… En especial el Dr. Mependepez. Si pudiera lo retaría a duelo… El mencionado doctor, diputado él, levantó el guante y aceptó públicamente el desafío. Como está prohibido, el camarista tuvo que solicitar al Congreso la autorización y el desafuero. Para tal fin, le dieron utilidad a la historia del país, rescatando casos y argumentos relacionados con el tema. Concedidos los pedidos únicamente con ese motivo, se preparó la ceremonia. Padrinos, armas, la estancia prestada de un amigo común de los duelistas, el amanecer de un futuro recordado día. La puntería o la suerte jugaron a favor del legislador, quien vio así lavado su nombre. Ya nadie más se atrevería a llamarlo ladrón. En la primera sesión de la cámara a la que asistió, presentó un proyecto de ley, que hoy lleva su nombre, por el cual se le pudieron confiscar todos los bienes al derrotado.
