LA REALIDAD SUPERADA
No voy a referirme a las eternas colas que se hacen en los bancos o en las salas de los centros de salud o en hospitales. Ni siquiera mencionaré las esperas interminables a las que nos someten las líneas telefónicas rotativas, donde hay que soportar además esas metálicas vocecitas burlonas. Tampoco esos insufribles trámites y papeleos en las laberínticas reparticiones públicas. No. Voy a contarles una historia en donde se ponen realmente a prueba la paciencia y la tranquilidad, que todavía algunos afirman son virtudes. También la resignación, agregarán otros con razón. Sí, sigan ahí y verán que vale la pena. Continúen leyendo. No pierdan el interés… Den vuelta la página… Ya viene el próximo capítulo… Aguarden la segunda parte… En el siguiente libro tendrán todo el misterio develado… No desesperen… Ya se acerca…
