Cuentos de tranco corto

UN AMOR DE LUGARES COMUNES

Él quedó cautivado por su mirada y el pecho turgente. Avanzó con su sonrisa seductora y con el corazón en la mano. Ardió en deseos. Finalmente, comieron perdices. Al poco tiempo, le asaltó una duda. Un mar de dudas. Dominado por el monstruo de los celos se deslizó con sigilo. Cayó en una espiral de violencia. Luego de un mudo asombro, las lágrimas acudieron a sus ojos. Sumido en la tristeza, puso fin a sus días.


Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar