¿QUIÉN PUDIERA HOY SER…?
Apenas la vio venir de frente supo que le quedaría justo eso que apareció de golpe en su cabeza. Una rápida y atrevida ocurrencia con la que halagaría los encantos de su belleza desparramada por la calle. Sabía también que en estos tiempos esas cosas no se pueden decir. Se limitó entonces a orientar su visión a una de las zonas de donde continuaban emanando los atractivos que lo atrajeron. Y se encontró con sus ojos… Ella, mientras le sostenía la mirada, se preguntó si sería grosería o puro ingenio. Al advertir su contenida sonrisa, intuyó que él no se animaría a soltar esa fresca y oculta frase. Y con una leve sensación incompleta ambos continuaron su correcto camino.
