Mi historieta

P O E M A S

Limericks lasherinos

Llegamos al campo El Plumerillo.

Donde antes hubo piedra y junquillo,

pasó la libertad.

No jodamos, de verdad,

no pisemos ese enorme brillo.

* * * * *

Aquí en el Valle de Hualilán

también las ilusiones vienen y van.

Tuvimos botas y votos,

hoy en día unos porotos

parece que la patria salvarán.

Mi historieta

P O E M A S

Tankas de acá

Raspás el fósforo,

das fuego al sahumerio.

Sube el humo

dibujando un aroma.

Hay que poner el resto.

* * * * *

¿Por qué el pájaro

se mueve, come y canta?

Sigue esperando

que muera el egoísmo

del que lo puso en jaula.

Mi historieta

P O E M A S

Limericks lasherinos

Pasando el Zanjón de los Ciruelos

depositó mi infancia sus desvelos:

guardapolvos, uniforme

y desilusión enorme

terminaron con todos mis vuelos

* * * * *

Caminando por calle Olascoaga,

esperando que el futuro se haga,

me sorprende el club del Globo:

le ganó al rayado Lobo

y a la Lepra no la salva ni una maga.

Mi historieta

P O E M A S

Limericks lasherinos

En el departamento de Las Heras

esperé años para que me quisieras:

versos, bailes y canciones

alentaron ilusiones.

Hoy ya me olvidé de tus caderas


Fiestas de fin de año en El Challao:

antes de las doce ya estoy mamao.

Brindamos y pedimos,

brindamos y mentimos.

¿No hicimos lo mismo el año pasao?

Mi historieta

P O E M A S

Esos fabulosos cuatro

Oí esos gritos sagrados y, más allá

de que no sabía bailar el twist,

no pude dejar de escuchar durante todo el anochecer

de un agitado día.

Tanto me dijeron perderás a esa chica

que finalmente la perdí,

y nadie vino hacia mí cuando pedí socorro.

Aprendí lo que el dinero no podía comprarme,

aprendí que todos tenían algo que ocultar,

aprendí que el sinuoso y largo camino era seguramente la vida,

pero que también podía ser una mágica y misteriosa gira

con la que siempre llega el sol.

Me convencieron de que todo lo que necesitaba era amor,

mientras a mi alrededor

me mentían una revolución.

Mi madre preguntaba por qué se llamaba

déjalo ser y yo le explicaba

que otra madre era la que murmurando

daba las respuestas.

Había un cielo con diamantes y un campo de frutillas

para ir a buscar,

mientras por aquí

una guitarra continuaba llorando

y me seguían mintiendo

ahora la revolución número nueve.

Cuando me oí decir y yo la amo,

recordé el consejo y le pedí

que no me dejara caer.

Canté con el sargento Pimienta

piensa por ti mismo,

porque mañana nunca se sabe,

y fui uno de sus corazones solitarios.

El viaje puede ser a través del universo

o en un submarino amarillo,

pero siempre se regresa,

aun si ya no quedan sueños dorados.

Aunque no había llegado a los sesenta y cuatro

siempre sospeché que sólo hace falta

para lo importante

que vengan todos juntos,

que aquí, allá y en todas partes,

con la ayudita de los amigos,

podemos solucionarlo.

Hoy me siento bien,

y porque nuestra existencia

es siempre un día en la vida,

estoy seguro de que no todo

será ayer.

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