Mi historieta

MICROCUENTOS

«Un solo rey»

El barrio es tan inseguro, pero también tan pobre, y la situación del país es tan angustiante, que ya entre los niños ha empezado a circular el rumor que en este comienzo de año no habrá Reyes Magos. El “viste lo que salió en las redes” corre de boca desdentada en boca desdentada, va de calle embarrada a calle sin luminarias, de única plaza sin juegos a baldío con arcos sin travesaño, de quiosquito con demasiados cigarrillos a drugstore con pocos caramelos. Sin embargo esa noche, uno de los reyes se ha animado y llevando parte del contenido de los otros bolsos ha repartido la carga con una triste sonrisa en su negra cara.

6 comentarios sobre “Mi historieta

  1. ¡Excelente inicio de 2020 mi querido Dante!
    Una verdadera alegría que una persona con tanta experiencia y conocimiento pueda compartir su pensamiento con el resto de la gente.
    Y como ya te dije en alguna oportunidad mientras el mundo gira a fuerza de golpes, traición, pólvora y dinero, hay gente que esgrime desafiante un libro… ¿No es trágicamente bello que a la fuerza bruta nos opongamos con razones? ¿No es de quixote blandir la espada oxidada en razón de una bandera que parece inconveniente y hasta rídicula? Me brillan los ojos de orgullo de ser tu hermano en ese yerro.
    Felicitaciones por la iniciativa.

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    1. Gracias Sergio T. No he podido contestarte antes porque estos inicios blogueros todavía me tienen acomodándome con la edición y la publicación -más si el dominio es gratuito-. Espero con el tiempo ir dándole un perfil al sitio, más allá de la continuidad.
      Seguimos en contacto.

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  2. Con el inicio de las protestas populares en contra de la reforma de la Ley 7722, hubo una serie de momentos especiales en el contexto de esta puja de poder que sorpresivamente se había desatado entre el poder establecido (gobierno, legislatura y medios de comunicación masiva) y los miles de mendocinos que se resistían a la nueva ley.

    Un momento muy particular y bello fue el día en que los manifestantes que ya estaban en ciudad de Mendoza, recibieron a los sancarlinos que venían de a pie desde su lugar a la capital, para poner su parte. En el momento en que llegaron los sancarlinos, el sol estaba saliendo, y ese sol dibujó sus figuras, sus banderas, como si de una escena cinematográfica se tratara. Fue ver a esa gente sencilla, de a pie, marchando por manifestar su opinión en contra lo que el poder establecido había decidido, enmarcada por un sol naciente y un cielo que gritaba el nuevo día, y esa sola imagen desbocó un río de emoción que hizo lagrimear a más de uno.

    Yo mismo pude ver a una pareja de ancianos sancarlinos, tranquilos, serenos, con los ojos chiquitos, protestando y levantando su bandera, tomados de la mano, y portando la etiqueta de San Carlos.

    No soy poeta, ni pretendo, pero no quería dejar pasar la oportunidad, para hacer referencia a que durante las manifestaciones, hubo miles de gestos magnánimos, generosos, civiles, gentiles, de buena educación, de alegría, de sacrificio. Y en el momento en que los presencié, me dí cuenta que hay veces que no es necesario saber escribir para hacer poesía. Me dí cuenta de que la gente de San Carlos, la gente de Mendoza, hizo poesía en cada manifestación.

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    1. Muy buena tu observación. Justamente en esos días andaba con la cabeza en los toques finales a la publicación de mi blog y estuvo en casa una pareja de amigos (de los que nos quedaron de la biblioteca) y hablando de lo que estaba sucediendo con la ley, les comentaba de la torpeza política del gobernador, desconociendo la historia reciente de la provincia respecto al proceso que se dio para la sanción de la misma y subestimando dos fundamentales emergentes de ese proceso: la capacidad de organización y movilización de las asambleas y los autoconvocados departamentales, y la ya instalada cultura del agua a nivel sociedad. Tarde entendió, más allá de que lo valore y aprecie, que la disputa no fue política sino cultural y por no entender eso la perdió. Ojalá todo esto fortalezca la conciencia de nuestra gente, tan necesitada de nuevas visiones, de nuevos sueños, de nuevas ilusiones. ¿Una poesía para una nueva política?

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