Dos inmigrantes
El viejo había venido de las Europas. Con su parrita bajo el brazo y las ganas de meter la mano en la prometedora tierra. El hijo pudo pasar su mano por libros en idioma nuevo y por cuadernos llenos de cuentas que sumaron y sumaron hasta dar una bodega. El nieto usó la mano para la llave del importado, las fichas del casino y los cierres de fáciles señoritas. Nicola, el bisnieto decidido, lleva el pasaporte en la mano y se va dejando una novia. Volverá con Ingrid, la bisnieta de un austríaco viticultor, a comprar alguna de las antiguas bodegas de oferta.
