Cuentos de tranco corto

EXCESIVA AUTOAYUDA

La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás, se dijo repitiendo eso que leyó y le había impactado. Miró entonces para atrás y tropezó. Un tropezón no es caída, volvió a decirse contento por la convicción, aunque no pudo evitar caerse. No importa cuántas veces caigas sino las que te levantas, recordó a la vez que se sacudía el pantalón roto a la altura de sus rodillas, cosa que lo dejaría poco presentable para la cita. Las apariencias engañan, pensó al respecto, en tanto intentaba llegar al colectivo que empezaba a arrancar. Lo importante es el recorrido no la meta, murmuró mientras el vehículo se le escapaba. El “no hay mal que por bien no venga” le llegó rápido a su mente, pero no alcanzó a encontrar ninguna frase oportuna al escuchar el chirrido del automóvil sin frenos que se lo llevó por delante.

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