Cuentos de tranco corto

CRÓNICAS de la MEMORIA II

Esa mañana, como tantas otras, se despertó bastante temprano. Había iniciado hace días su nueva etapa en la secundaria. Tenía que colaborar con su padre, policía retirado, en las cosas de la casa, debido a que su madre ya no estaba con ellos. Inocencia, como su abuela paterna, alcanzó a sentir las corridas y los golpes de las puertas del vehículo que arrancó ruidosamente. El tremendo impacto que destrozó la ventana de su pieza, que daba a la calle, la empujó contra el otro muro, detrás del cual dormían su hermano y su papá. Sobrevivirá físicamente, pero llevará siempre el testimonio del horror en su cara, que quedará desfigurada por las quemaduras de la deflagración y los vidrios. Sobre la pared, el aerosol todavía chorrea incompleto, en letras rojas, “Liberación o”.

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