Un puñado de distritos desparrama por el mapa
gente amontonada por aquí y separada por allá,
demasiado cerca de las aguas ciegas,
demasiado lejos de esa vieja y famosa piedra.
Con el orgullo del pasado histórico
junto a la olvidada grandeza de una patria.
Con la gloria del nombre, gigante por las armas,
y la miseria de balas que deja chicos a mitad de camino.
Persistencia en la vergüenza del alimento que falta
y el polvo ese que sobra.
Generosidad de un paisaje que se aventura al mundo,
pasión pintada en una camiseta
o cantada en pasos tropicales.
Y los repetidos reclamos a un arcángel luchador.
¿Dónde irán todos esos caminares
que se perpetúan en ilusiones?
¿En qué lugar terminarán tantas miradas
que piden o preguntan?
No hay merecimiento en seguir sumergidos
en el círculo de la digna y paciente resignación.
No quiero compartir ese pesar.
Quiero ver surgir el brillo entre la bruma.
