PARA VERANO
El viejo y gordo sol
apunta sus finos tallos
y va despertando
los frutos dormidos.
Los colores salpican de risas
las flores y los vestidos.
Pesa ya el aire que me rodea.
El estío,
huésped incómodo,
se va acomodando tranquilo.
Llamearán sin permiso las tardes
e irán aconsejando
las ansias mías.
Empujará mi sed
este naranja cruel.
Obligado y aturdido,
reclamaré
el amparo de tu sombra
para dar alivio
a este doble ardor.
