CIRCULAR ES EL TIEMPO
Ha sacado la silla al patio. Su padre, quietecito en ella, se ha dejado llevar. Es ya más de medianoche y el clima es aún agradable.
—Fijate allá —dice señalando con el dedo hacia arriba—. Está Canopo. Venus es la que asoma detrás de la precordillera. Betelgoso es la de acá a la derecha. Sirio es la grande de al lado. ¿Te acordás?
El silencio que sigue permite apreciar mejor el espectáculo. La pasión compartida por las estrellas y por el misterio de la vida en el universo. De pronto, la quietud se interrumpe con un ronco murmullo.
—¡Mirá, mirá!… Algo se mueve… ¡Es un ovni, es un ovni!… ¡Viste, me vienen a buscar…!
Iba a recordarle que él mismo le había enseñado de niño que eran satélites, pero se limita a responderle:
—Está pasando de largo… Tal vez mañana, papá… Entremos, que se está poniendo frío…
