Cuentos de tranco corto

Había escuchado desde niña a su madre y a su abuela susurrar al respecto. Si bien algo sospechaba, mucho no entendía. Sólo cuando empezó a crecer pudo ir juntando cabos. Un buen día, creyó tener también condiciones. Y como había aprendido que siempre hay que actualizarse, se decidió. Pero pasó que con el mayor esfuerzo mágico que pudo hacer, apenas consiguió levantarla del suelo. “Son muy pesadas, es imposible volar”, se dijo.
En realidad, todavía le faltaba comprender que las aspiradoras definitivamente no tienen el eterno encanto propio de lo tradicional, y sin eso, no hay relato que resista por más renovado que sea.


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