Parece que el poeta no puede escapar de su tema. Esto es, mencionar, explícitamente o no, tanto el hecho de escribir cuanto la ceremonia de poetizar. La mayor parte de las veces, haciendo referencia a los sinsabores y a las alegrías del acto creativo. No se puede eludir el decir todo eso con un lenguaje especial, ese de las metáforas, de las licencias que te da el inmenso idioma, con los riesgos que te permite la imaginación y, sobre todo, con la necesidad impostergable de expresarte de alguna manera distinta y original. Más allá de que se pueda llegar a seguro puerto.
Esto fue lo que encontré cuando me tropecé por casualidad con el soneto que hoy traigo.
ORIGEN
Sé que naces, poema, porque dueles,
-nada que no fue lágrima es pasado-
ya lo saben mi frente y mi costado
y lo sabrán tus alas cuando vueles.
La sangre que remonta tus niveles
es sangre fiel que sobre mí ha girado,
la sangre del testigo desvelado
que soñó con espigas y laureles.
Cifra de amor, poema enamorado,
tu origen fue un consuelo nunca hallado
para que sin consuelo te consueles.
Bien lo saben mi frente y mi costado,
nada que no fue lágrima es pasado,
yo que sé que naciste porque dueles.
AMÉRICO CALÍ
