Marzo es el mes de la poesía. Traigo pues un texto sobre ella. Aguardando que sepan disimular el atrevimiento, empezaré por lo más seguro: recurriré a los escritos de otros. Sabiendo que cualquier lista es y será arbitraria, la elección sin embargo tiene su motivo.
El primero es ya un clásico: dicen que una de ellas está dirigida a vos, si te dedicás a este menester de lidiar con versos. Me estoy refiriendo a “Cartas a un joven poeta” de Rainer Maria Rilke. Vale la pena darse una vueltita; es de ágil lectura y sin lugar a dudas vas a encontrar la tuya.
La segunda sugerencia es una novela corta: “De dioses, hombrecitos y policías” de Humberto Costantini. La trama se desenvuelve en una época triste y violenta de nuestra historia, pero la poesía atraviesa todo el relato. Está en clave paródica, por lo que seguro los que escribimos poesía nos veremos algo reflejados. Puede despacharse en una tarde/noche y, afortunadamente, las baladas y las odas se salvan.
El tercero a rescatar, una especie de manual: “Método fácil y rápido para ser poeta” de Jaime Jaramillo Escobar. Aunque el título suene humorístico, los capítulos son como una guía bastante completa del camino de todo juglar que se precie. Además, está lleno de frases, adagios y sentencias antológicas. Una de ellas resume el espíritu del libro: “El respeto por los grandes poetas es tanto que la gente ni se atreve a leerlos”.
