Vuelve de jugar a la pelota. Allá en la canchita de la vuelta del barrio, en donde está parejito y hay arcos de palos de madera y todo. Y ganaron. Por penales, pero ganaron. Y gracias a él. Porque como es gordito, siempre va al arco. Y como se hacía tarde e iban empatando –aunqueSigue leyendo «Moralejas para Marito»
