Cuentos de tranco corto

CALLADO GRITO DE LA PLUMA

“Don Ricardo, no debió usted arriesgarse tanto con esos comentarios”, le recrimina el poeta Calí a Tudela.
“Dejalo en paz”, le dice Ramponi haciendo referencia a que él también tuvo algunos problemas por lo que escribió. “Además, vos te olvidaste de pagar unos cuantos asados…”.
Draghi los mira mientras le insiste a Cúneo en que hay que estudiar agronomía. “Es lo que necesita este desierto”, afirma.
Sola González, Carlos Levy y Fernando Lorenzo hablan de vinos, mientras Bufano repite su romance al viñedo y algunos otros escuchan con atención.
De pronto, la mano arrugada coloca con dificultad y fuera de lugar el gastado ejemplar de Iverna Codina en uno de los estantes.
“Cuidado”, susurra uno de ellos. “Hagamos silencio… A lo mejor esta vuelta no hay que esperar tanto para que el próximo sea alguno de nosotros”.
(Conversaciones escuchadas en una biblioteca popular).


Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar