«QUERIDA… YA VUELVO…»
Son tan malos como piensa la mayoría. Tocaron el timbre y dejaron al marido frente a la puerta de su casa, con el paquete de cigarrillos en la mano. Cuando su esposa abrió y puso cara de asombro al volver a verlo, levantaron rápidamente vuelo en su nave espacial.
