RECORRIDO

Aunque no me lo proponga,
intento agotar, creo sin éxito,
las sendas que van desde mí
hacia algún lugar.
Partes de ese espectro
han tocado ya mis pies.
Otras, sólo están
para las caricias de mis ojos.
Las que sospecho quedan
mantendrán ocultas,
celosamente, sus formas.
Y antes de que el abanico
se haya cerrado,
deberán traer mis manos
ofrendas agradecidas para contar.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar