RECORRIDO
Aunque no me lo proponga, intento agotar, creo sin éxito, las sendas que van desde mí hacia algún lugar. Partes de ese espectro han tocado ya mis pies. Otras, sólo están para las caricias de mis ojos. Las que sospecho quedan mantendrán ocultas, celosamente, sus formas. Y antes de que el abanico se haya cerrado, deberán traer mis manos ofrendas agradecidas para contar.
