Una flor para vos

Los pasos apurados
de las savias
anduvieron buscando
los besos ofrecidos
por las hebras luminosas.
Los terrones ilusionados
ocultan la tarea con paciencia.
La subterránea catarata
dará alimentos a las ganas,
como si fueran almas.
Mientras olvidamos
eso que no vemos,
con la gracia sin ensayos
de una adolescente
se irá abriendo
en lento estallido,
obedeciendo el mandato
de las fuerzas
que de abajo empujan
y de arriba llaman.

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