OCULTA PLACA
Estaba desolado. Hacía años que buscaba y buscaba, convencido de que la antigua máquina podía darle la respuesta. Esos viejos rayos desconocidos y misteriosos. Siempre sospechó que las nuevas tecnologías alejan a la gente de los valores espirituales, de la esencia de lo humano y de lo importante. Por eso, sabía que no encontraría nada en los electrocardiogramas, en las ecografías, en las tomografías.
Finalmente, el radiólogo se jubiló sin poder encontrar el preciso lugar, el sitio clave, el secreto rincón del corazón en donde se aloja el amor.
