CONTEO UN POQUITO CURSI
Siempre lo mismo. Ya estoy harta. Y no sólo de ese remanido hábito, ese que tengo que acompañar resignadamente una y otra vez, sino también de tener que hacer el esfuerzo para asegurarles el resultado. Y quedar pelada. Ni el agradecimiento me dejan. Tengo que entregar todo el tiempo mi integridad para que puedan probar suerte con su felicidad. Y la mayoría después, hace cualquiera. ¿Por qué no ponen un poquito más de ellos? ¡Pero qué podés esperar en estos tiempos!
Mientras iba cavilando todas estas cosas, Margarita se dirige presurosa y decidida al Área de Especies en Peligro de Extinción, con la esperanza de que por ahí tal vez la escuchen.
