AMBAS RAZONES
Se encuentran en un pasillo no muy luminoso de la Facultad de Humanidades. Ya con varios años de idas y vueltas por aulas, salones y auditorios, la filosofía se atreve a decirle a la gramática:
—A vos no te queda más remedio que conjugar en tres tiempos. Yo puedo hacerlo sólo en uno, ya que el presente simple está formado por un imperfecto pasado y un perfecto futuro.
—Tenés razón. Pero yo no estoy atrapada por la vida, sino por la necesidad de decir que se está vivo, que se estuvo vivo y que se quiere seguir vivo.
