Rescatando Letras

Llegó a mí a través de una revista de poesía que se editaba allá por los 90. La crítica que introducía el poema no lo favorecía: por esas épocas todo lo que tuviera un toque clásico era considerado atrasado, superado, viejo. Debemos recordar que en esos años nos estábamos enterando de que nos hallábamos en pleno posmodernismo: fin de los relatos, de la historia, de los sueños y de las utopías. Aunque luego de una buena cantidad de agua pasada bajo el puente, algunos de esos decretados fenecimientos mantuvieron el interés del nuevo milenio, si bien con oportunos toquecitos verdes e índigos.
De cualquier manera, el texto rescatado resistió los pretenciosos embates del más poderoso de los enemigos, el tiempo: figura en manuales de aprendizaje del idioma inglés, inspiró temas musicales de variados estilos, aparece en una conocida película de Clint Eastwood y emerge hoy aquí.

INVICTUS

En la noche que me envuelve,
negra, como un pozo insondable,
le doy gracias a los dioses que pudieren existir,
por mi alma inconquistable.

En las garras de las circunstancias,
no he gemido, ni he llorado.
Bajo los golpes del destino,
mi cabeza ensangrentada jamás se ha postrado.

Más allá de este lugar de ira y llantos,
acecha la oscuridad con su horror,
y sin embargo la amenaza de los años me halla,
y me hallará sin temor.

No importa cuán estrecho sea el camino,
ni cuántos castigos lleve a mi espalda,
soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.

William Arthur Henley


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