Durante milenios se ha hablado de ella. Intentando entenderla, explicarla. Inevitable e impiadosa, nunca falla. Atrapar su sentido, su porqué, su propósito ha sido tarea de magos, sacerdotes, filósofos y poetas.
“… Oscura sombra le cubrió y en raudo vuelo descendió el alma a la región sombría…”, dijo Homero; “Pierda toda esperanza el que aquí entra”, escribió Alighieri; “… es dormir y tal vez soñar…”, nos recuerda Calderón; “… antes de que caiga el golpe…”, nos aconseja Russell. Más cerca en el tiempo, lo fuimos aprendiendo con las partidas de amores y afectos…
Conseguir decir todo eso de una manera agradable es casi una hazaña. Quizás el presente texto se acerque bastante.
REPOSO
Una tristeza del tamaño de un pájaro.
Un aro limpio, una oquedad, un siglo.
Este pasar despacio sin sonido,
esperando el gemido de lo oscuro.
Oh tú, mármol de carne soberana.
Resplandor que traspasas los encantos,
partiendo en dos la piedra derribada.
Oh sangre, oh sangre, oh ese reloj que pulsa
los cardos cuando crecen, cuando arañan
las gargantas partidas por el beso.
Oh esa luz sin espinas que acaricia
la postrer ignorancia que es la muerte.
Pasión que sueña que la muerte miente.
VICENTE ALEIXANDRE
