Desde el fondo

Nuestra alma atiende hoy por un instante.
Trata de mirar a través de nuestros ojos,
que, como sabemos, no siempre ven.
Algo sospechamos y no intentamos entender.
Por eso avanzamos.
Y nos animamos a aprender.
Atesorando esos efímeros empeños
como si fueran un alimento.
Intuiremos entonces
que no existe el alma.
Comprenderemos que sólo hay manifestaciones
que por miles hemos ido acomodando
y las hemos hecho provenir de ahí.
Con desorden, con fortuna
y casi sin esfuerzo.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar