Sabemos que una flor
nos refresca
las vueltas alocadas de los astros.
Quizás una especial fotografía
encontrada al acaso
comparta esa misión.
Tal vez haya podido ser ese animalito
que se nos fue después
de años de dedicados días,
o el arcano jarrón de la abuela
que una mañana se nos resbaló
al querer limpiarlo.
No dudo de todo esto.
Pero sé también con tranquila certeza
de alguien que contrarresta esos embates,
desmintiendo todos esos asertos,
y aun en sus flaquezas,
combate contrariando
esas eternas vigencias.
Ella…
Acompañante de mi suerte.
