ASÍS Y FRANCISCO Se llamaba Giovanni y vivió en Asissi. Nunca fue bueno con los pecadores ni con los animales. Las plantas y las flores le fueron indiferentes. No escribió ningún libro y jamás leyó las Escrituras. Siguió la tradición familiar y se dedicó a comerciar telas con las que terminó haciendo una buena fortuna,Sigue leyendo «Cuentos de tranco corto»
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Cuentos de tranco corto
EL QUE HEREDÓ DE SU MADRE Esta vez ha tomado un poco de más, y se lo hago notar. Para no sentir tanto los golpes, me ha contestado murmurando. El balanceo y el embotamiento no le impiden pensar, ya que al pucho me propone: “Y si salimos a chupar otro día que no sea elSigue leyendo «Cuentos de tranco corto»
Cuentos de tranco corto
El desamparo y la ley Son todos unos chorros… En especial el Dr. Mependepez. Si pudiera lo retaría a duelo… El mencionado doctor, diputado él, levantó el guante y aceptó públicamente el desafío. Como está prohibido, el camarista tuvo que solicitar al Congreso la autorización y el desafuero. Para tal fin, le dieron utilidad aSigue leyendo «Cuentos de tranco corto»
Cuentos de tranco corto
Otra confirmación La discusión había sido intensa a través de los siglos. Pero un buen día, los científicos dejaron atrás a filósofos y religiosos. La máquina que iba a permitir comunicarse con Dios estaba terminada. El Elegido, un valiente que había leído todas las Escrituras, resultó seleccionado por los minúsculos ordenadores que marcaban desde haceSigue leyendo «Cuentos de tranco corto»
Cuentos de tranco corto
HOY YA NADIE ESCUCHA La casa es vieja y está apartada del pueblo. Golpean la puerta. Él la ha visto y la ha reconocido. Ella vuelve a golpear. Él sigue sin atender. Ella insiste. En ese lugar, los antiguos aseguran que si uno no abre o contesta, pasa de largo. “Me voy —dice La QueSigue leyendo «Cuentos de tranco corto»
Cuentos de tranco corto
ANTIGUA AMENAZA El Viejo de la Bolsa, cuando yo era niño, cargaba una enorme de arpillera en donde metía a los que encontraba en la siesta y se habían escapado para hacer travesuras. Dejaba congelado a quienes lo miraban a los ojos; tenía brazos muy largos y enormes manos. Ahora, esto ya no asusta aSigue leyendo «Cuentos de tranco corto»
