Alguien afirmó por ahí que no existen los buenos poetas, sólo los buenos poemas, cuestión que comparto bastante y que tal vez pueda hacerse extensiva a otros géneros artísticos. Como también dijo ese alguien, creo ser antes que escritor un buen lector. Esta arbitraria sentencia servirá para ir rescatando en este espacio variadas obras literarias que fueron atrapando mi curiosidad, mi admiración y mi respeto a lo largo de demasiados años. Esos que afortunadamente continúan todavía haciendo su trabajo. Y los fui guardando por alguna buena razón, que después de tanta agua bajo el puente sigue conservando su vigencia. Espero que los lectores puedan, gracias a su generosa complicidad y más allá de mis caprichosas justificaciones, compartir el mero gozo estético.
No recuerdo cuándo ni dónde lo leí por primera vez. Sospecho algo, pero no quiero perderme en los vericuetos en que ya hace tiempo ha empezado a enredarme la memoria. Sólo sé que en aquella oportunidad la impresión fue instantánea. A pesar de haber leído y escuchado posteriormente numerosas versiones, en su idioma original y en traducciones más o menos logradas, ese texto perdura aún con su luminoso primer momento medio siglo después. Más allá inclusive de que hoy lo considere sólo un encomiable intento por atrapar la inasible volatilidad de la existencia.
Diré que el título está en latín y significa algo así como la suma de los deseos, o lo que debe desearse.
DESIDERATA
Vive plácidamente entre la premura y el bullicio, y ten presente la paz que puedas hallar en el silencio. Hasta donde te sea posible hacerlo sin capitular, vive en buenas relaciones con todos. Expresa serena y claramente lo que tengas por verdad, y presta oído a los demás, incluso a los necios y a los ignorantes, que también ellos tienen algo que decir.
Evita el trato con las personas ostentosas e imperativas, que conturban el espíritu. Si das en compararte con los demás, podrías amargarte o envanecerte, pues siempre encontrarás personas que valen más que tú, así como otras que son menos. Disfruta de tus logros como de tus proyectos.
Que el interés por tu carrera, aunque sea muy humilde, se mantenga vivo; en los vaivenes que el tiempo obra en la fortuna, tu carrera es un verdadero tesoro. Procede con cautela en los negocios, pues en el mundo abunda el engaño; pero que ello no te ciegue a sus virtudes. Muchos son los que persiguen nobles ideales, y en todas partes la vida es rica en hechos heroicos.
Muéstrate tal como eres. Sobre todo, no finjas el afecto que no sientas. Tampoco mires el amor con cinismo, pues contra toda manifestación de aridez y desencanto, el amor posee la perennidad de la hierba.
Atiende gustosamente a lo que te dice el paso de los años y renuncia con gracia a los goces propios de la juventud. Cultiva un ánimo esforzado que te escude contra la adversidad, por repentina que sea. Pero no perturbes tu espíritu con fantasías. Abundan los temores hijos de la soledad y la fatiga. Acompaña la saludable disciplina con la dulzura para contigo mismo.
Al igual que los árboles y las estrellas, tú también eres una de las criaturas del Universo, tienes derecho a estar aquí. Y aunque no te lo parezca, es indudable que el Universo se desarrolla como ha de hacerlo.
Por tanto, vive en paz con Dios, sea cualquiera la forma como lo concibas; y cualesquiera que sean tus tareas y tus aspiraciones, consérvate en paz con tu alma en la turbulenta confusión de la existencia.
El mundo, a pesar de todas sus simulaciones, de su tráfago y sus sueños frustrados, es hermoso. Sé prudente. Esfuérzate en ser dichoso.
MAX EHRMANN (1872-1945)