TARDÍA INQUIETUD BABÉLICA
Durante una excesiva parte de su existencia se manejó con la metáfora del piloto como conductor de su vida. Tiempo después, se dio cuenta de que esa figura y sus connotaciones prácticas habían sido incorrectas. “La vida es en realidad la nave”, se dijo sobresaltado una mañana, náufrago en medio del inmenso océano. Sin saber dónde queda estribor… Sin saber dónde es barlovento… Sin saber nadar y sin chaleco salvavidas.
