¿Adónde vas Las Heras?

Un puñado de distritos desparrama por el mapa
gente amontonada por aquí y separada por allá,
demasiado cerca de las aguas ciegas,
demasiado lejos de esa vieja y famosa piedra.
Con el orgullo del pasado histórico
junto a la olvidada grandeza de una patria.
Con la gloria del nombre, gigante por las armas,
y la miseria de balas que deja chicos a mitad de camino.
Persistencia en la vergüenza del alimento que falta
y el polvo ese que sobra.
Generosidad de un paisaje que se aventura al mundo,
pasión pintada en una camiseta
o cantada en pasos tropicales.
Y los repetidos reclamos a un arcángel luchador.
¿Dónde irán todos esos caminares
que se perpetúan en ilusiones?
¿En qué lugar terminarán tantas miradas
que piden o preguntan?
No hay merecimiento en seguir sumergidos
en el círculo de la digna y paciente resignación.
No quiero compartir ese pesar.
Quiero ver surgir el brillo entre la bruma.


Despiértame

El silencio de la mañana que va naciendo
y las penumbras que poco a poco van huyendo.

De pronto el suspiro quedo del primer albor
y el día nuevo brindando su infantil rubor.

Ah, si este amanecer pudiera con su pureza
entrar en mi oscuridad de pájaro sin cielo
para comprender el sentido de la tristeza
y abrir las alas de mi esperanzado desvelo.


Viejo satélite

Una noche sin recuerdo,
ella comenzó a girar.
Cuando pudieron,
unos ojos erguidos sobre sus pies
se redondearon de curiosidad y temor.
Por esas cuatro
enigmáticas máscaras,
fue adorada y demandada.
Usada como medida de luces y sombras,
cultivos, pariciones, festejos
y hasta sacrificios.
Se entretuvo moviendo mareas,
inclinando pasiones,
definiendo amores y desilusiones,
transformando aullidos también.
Ya más cerca, trajo medidas otra vez,
distancias nuevas, viajes fabulosos
y pasos importantes.
Siempre ocultándonos la misma cara.

Quién iba a pensar que, luego de todo ese periplo,
vinieras a terminar aquí esta noche
junto a este cerro que te refleja para mí.


Cuentos de tranco corto

CONTEO UN POQUITO CURSI

Siempre lo mismo. Ya estoy harta. Y no sólo de ese remanido hábito, ese que tengo que acompañar resignadamente una y otra vez, sino también de tener que hacer el esfuerzo para asegurarles el resultado. Y quedar pelada. Ni el agradecimiento me dejan. Tengo que entregar todo el tiempo mi integridad para que puedan probar suerte con su felicidad. Y la mayoría después, hace cualquiera. ¿Por qué no ponen un poquito más de ellos? ¡Pero qué podés esperar en estos tiempos!
Mientras iba cavilando todas estas cosas, Margarita se dirige presurosa y decidida al Área de Especies en Peligro de Extinción, con la esperanza de que por ahí tal vez la escuchen.


Estaciones del amor

PARA PRIMAVERA

Estallan apurados
miles de colores.
Flotan livianos y vistosos
atuendos y frescos trinos.
El aire se va cargando
de encendidas
y amistosas intenciones.
Cosquillea la sangre
y empuja alguna gastada ilusión
que renace en cada uno
de nuestros latidos.
Las mañanas irán recuperando
la memoria y apostarán otra vez
por el verde, la brisa suave
y los cálidos juegos de pasión…
Este setiembre decidido
me confirma que ya no podrás
ser reina.
Pero es bueno saber
que hasta aquí
hemos llegado,
gracias a la insistencia
de tu plebeyo respirar.


Cuentos de tranco corto

OCULTA PLACA

Estaba desolado. Hacía años que buscaba y buscaba, convencido de que la antigua máquina podía darle la respuesta. Esos viejos rayos desconocidos y misteriosos. Siempre sospechó que las nuevas tecnologías alejan a la gente de los valores espirituales, de la esencia de lo humano y de lo importante. Por eso, sabía que no encontraría nada en los electrocardiogramas, en las ecografías, en las tomografías.
Finalmente, el radiólogo se jubiló sin poder encontrar el preciso lugar, el sitio clave, el secreto rincón del corazón en donde se aloja el amor.


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