Cuentos de tranco corto

PARADOJA LEGAL

(Para F.K.)

En ese país son muy respetuosos de la ley. Sobre todo sus dirigentes políticos. Ante la cantidad de hechos violentos, crímenes de toda laya y la consiguiente presión social, se juntaron en asamblea. Mediante el correspondiente procedimiento, decidieron disolver el órgano legislativo. La Nación continuaba en riesgo. Poco tiempo después, por la misma vía legal, eliminaron el Poder Judicial en todas sus formas. Pero la República seguía en peligro. Volvieron a reunirse, esta vez buscando una solución definitiva. Pusieron sobre la mesa la pena de muerte. Luego de largas deliberaciones, desistieron de instaurarla, pues se hubieran visto en la obligación de incluir la corrupción y por lo tanto tener que aplicar a demasiados de ellos la condena máxima.

Cuentos de tranco corto

MARAVILLOSA SOLUCIÓN

Se ha decidido a cocinar por primera vez para su marido. Quiere esperarlo con algo especial. Ese plato que a él tanto le gusta. Desde que renunció a sus días de hada ha ido dando pasos firmes para consolidar su nueva situación. Quiso ser como cualquiera de las chicas a las que tanto ayudó en incontables cuentos y leyendas. Empezaba a recordar esos años de gloria cuando sintió olor a quemado. Observa. Pese a su poca experiencia sabe que no hay remedio. Desconcertada se pregunta cómo resolverá esa situación en tan poco tiempo. Dirige su mirada ansiosa al mueble que sostiene el televisor. Allí, apenas asomando su delicado borde adornado con pequeñas estrellas brillantes, está el estuche de madera. El mágico estuche de saúco, cerrado hace ya un tiempo. Piensa. Mira hacia la heladera. Disimulada entre adhesivos y calendarios, está pegada la pequeña llave… Finalmente, terminará llamando a Merlín. El delivery de acá a la vuelta, el más rápido, el que hace los mejores lomitos del reino. Digo, del barrio.

Cuentos de tranco corto

DEFRAUDADOS OTRA VEZ

Ha pasado ya un buen tiempo. Son varios los meses y somos muchos. Hemos esperado y esperado día tras día. Nos hemos juntado en grupos para eso, pero nada. Sólo han aparecido los mismos síntomas. Leves, nada graves. Por las noches me quedo despierto y atento; muy atento. Pero nada. No siento ninguna voz interior que me empiece a ordenar cosas, que me obligue a hacer algo que no quiero… Ya no se puede confiar en nada ni en nadie. ¿Dónde están los nanochips que nos iban a poner con la vacuna?

Cuentos de tranco corto

SILENCIO, ESTÁN LLAMANDO…

Abro la ventana temprano por la mañana y el aire fresco comienza a entrar. Un rato después, los muebles empiezan a crujir. La antigua biblioteca, el gastado escritorio, el ruinoso sillón.

—¿Cuándo vas a cambiar esos trastos viejos? —insiste mi esposa al escuchar los pequeños estampidos.

Sólo yo sé que están aquí, libres otra vez. Busco tranquilo el cuaderno de notas, sabiendo que todos esos conocidos fantasmas volverán a ayudarme en la labor.

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